
La nefrología es la especialidad médica rama de la medicina interna que se ocupa del análisis de la composición y la funcionalidad renal, tanto en la salud como en la patología, incluyendo la prevención y procedimiento de las patologías renales. El doctor especialista en nefrología se denomina nefrólogo. A diferencia de la urología, esta no es una especialidad quirúrgica.
La nefrología hace referencia al diagnóstico de la patología renal y de su procedimiento, tanto con medicamentos como con terapia de reemplazo renal (lo que incluye el seguimiento de los pacientes con trasplante renal). Adicionalmente, a los nefrólogos como profesionales en el cuidado de los trastornos de electrolitos y de la hipertensión. La mayor parte de las condiciones renales son crónicas.
Los pacientes son referidos a los especialistas de nefrología por diferentes causas, tales como las próximas.
Como con lo demás de medicina, las pistas relevantes referente a la causa de cualquier síntoma se obtienen con la historia del paciente y el test físico.
Las pruebas de laboratorio se dirigen casi constantemente a la: urea, creatinina, electrolitos, biometría hemática y estudio de orina, que es a menudo la prueba dominante en sugerir un diagnóstico.
Pruebas especializadas tienen la posibilidad de ser ordenadas para hallar o para enlazar/relacionar ciertas patologías sistémicas del riñón, como serologías de hepatitis B o hepatitis C, o lupus, paraproteinemias como amiloidosis, mieloma múltiple, u otras patologías sistémicas que conduzcan al riñón. La recolección de una muestra de orina de 24 horas puede ofrecer información importante sobre la funcionalidad de filtrado del riñón y la proporción de pérdida de proteína en varias maneras de patologías del riñón. No obstante, en la escena de la patología renal crónica, las muestras de orina de 24 horas fueron reemplazadas recientemente por el cociente del punto de orina de la proteína y la creatinina.
Otras pruebas llevadas a cabo constantemente por los nefrólogos son:
Muchas patologías del riñón son tratadas sencillamente con medicación, como diuréticos, corticoides, inmunosupresores, antihipertensivos y otros. Muchas veces, hace falta procedimiento con eritropoyetina y vitamina D para sustituir estas 2 hormonas, cuya producción reduce en la patología renal crónica.
Una vez que los indicios del fracaso renal llegan a ser bastante severos, es necesaria terapia renal sustitutiva. La técnica de elección es el trasplante renal. Este es hecho por el urólogo, y en algunas ocasiones por el cirujano general. Sin embargo, el nefrólogo se ocupa de la selección del receptor del trasplante, así como de su seguimiento y el procedimiento de sus complicaciones (especialmente el rechazo y las infecciones derivadas del procedimiento inmunosupresor).
En los casos en los cuales el trasplante no está indicado o no es viable, hay otras técnicas, denominadas genéricamente diálisis renal. Entre estas, cabe resaltar la hemodiálisis, la hemofiltración, la hemodiafiltración y la diálisis peritoneal.
En los casos con IRC es fundamental el control y prevención de la deshidratación-acidosis: si no se permite una ingesta hídrica correcta en dichos pacientes, tienen la posibilidad de llegar inmediatamente a la deshidratación, disminución de la perfusión renal y deterioro progresivo de la funcionalidad renal.
En los nefrópatas crónicos la acidosis metabólica es producto de la inviabilidad de los riñones para excretar suficientes hidrogenoiones y para reabsorber bicarbonato. El consumo de dietas con elevado contenido proteico puede ayudar a la acidosis. Y está paralelamente a una secuencia de efectos adversos: anorexia, náuseas, vómitos, letargo, agotamiento, desgaste muscular y pérdida de peso.
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