
La reubicación de negocios es iniciar un negocio sin tener que empezar desde cero. Legalmente, implica la terminación del arrendamiento de espacio comercial y bienes tangibles (mobiliario) e intangibles (marca y clientes) por un precio determinado.
Cuando nos enfrentamos a la reubicación de una empresa, debemos tener en cuenta una amplia gama de factores en el proceso. Por ejemplo, un inquilino que está interesado en mudar su negocio debe anunciarlo para encontrar clientes interesados. A su vez, este último debe solicitar información sobre la empresa, como pagos, impuestos adeudados, permisos, inventario, etc.
Por otro lado, se debe tener en cuenta la evaluación de la conversión. Los precios siempre son negociables y deben coincidir con la capacidad de la empresa para obtener beneficios en el futuro. Para implementar un nuevo contrato, es necesario llamar a expertos en el campo legal para formalizar el acuerdo de transferencia entre las partes y pagar los impuestos incluidos en este tipo de transacciones.
Finalmente, una vez transferidos los poderes, es muy habitual que el antiguo propietario coincida con el nuevo propietario durante unos meses en la empresa.
Este es el tema más importante y difícil del proceso, ya que se trata de negociar un precio que sea favorable para ambas partes y cada uno tiende a seguir su propio camino. La evaluación de la reputación es particularmente compleja. El precio que el comprador está dispuesto a pagar debe estar relacionado con la capacidad de la empresa para obtener beneficios en el futuro. Si estás pensando en conseguir un traslado, debes solicitar y analizar toda la información posible sobre la organización y el trabajo:
Como se mencionó anteriormente, no se requiere el consentimiento del empleador. No obstante, tienes derecho a aumentar tu renta en un 20%, y fijar un plazo mensual para que el inquilino notifique al arrendador la cesión. Por lo tanto, solo se requiere un acuerdo entre las partes, pero siempre es recomendable revisar un nuevo contrato con un abogado. Además, deberá acudir al Ayuntamiento del residente afectado para proceder a la transferencia de la autorización de apertura, ya que esta autorización deberá ser renovada.
Si el edificio está arrendado por una empresa, una transferencia alternativa sería comprar la propia empresa. Con este trato, el alquiler no aumentará en un 20%. Ahora con esto también se cumplen las obligaciones de pago y deudas pendientes.
En estos casos, la persona que reciba la transferencia deberá pagar la tarifa de mano de obra y el alquiler mensual del sitio.
Si el arrendatario fallece y sus herederos continúan la actividad económica de la empresa, el arrendamiento puede ser reasignado en las mismas condiciones. En tales casos, el arrendador no tiene derecho a aumentar la renta.
Las transmisiones de empresas como medio de transporte no están sujetas, en principio, al IVA ni al Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales (ITP), siempre que se transmita la totalidad de la empresa. Así, el arrendatario que transmite el fondo de comercio deberá emitir una factura sin impuestos por el importe de la transmisión al nuevo arrendatario. Sin embargo, esto tampoco se aplica al propietario de la empresa en el caso de que reciba o transfiera parte de la obra. En este caso, el arrendador facturará el IVA del 21% al arrendatario que abandona el inmueble. También debe incluir las deducciones correspondientes y cabe señalar que si los bienes transferibles se venden individualmente, están sujetos al IVA, con excepción de los bienes inmuebles.
Y para los ITP, la transferencia de vehículos e inmuebles está sujeta a impuestos. En el caso de las rentas percibidas por ventas, sus impuestos no se imputarán al IRPF como rentas empresariales o por ventas, sino como ganancias patrimoniales, que se calcularán restando del importe del gravamen el patrimonio neto de los bienes y derechos entregados. El tipo que se aplica sobre la base imponible del ahorro es del 19%.
Si el arrendatario es una corporación, esta utilidad está sujeta al impuesto corporativo. Por su parte, en caso de enajenación parcial, el propietario deberá registrar la devolución del inmueble en su declaración del impuesto sobre la renta, la cual podrá ser deducida en un 30%.
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