
El atletismo es considerado el deporte organizado más antiguo de todo el mundo. Encierra varias disciplinas agrupadas en carreras, saltos, lanzamientos y pruebas variadas.
El atletismo es el arte de superar a los adversarios en rapidez o en resistencia, denominado además fondo, en distancia o en más grande elevación. El número de pruebas y los tipos, ya sean personales o en equipos, ha variado con el paso del tiempo. El atletismo pertenece a los pocos deportes, practicados en todo el mundo, así sea entre aficionados o en competiciones de todos los niveles. La simplicidad y los pocos medios necesarios para su práctica argumentan este triunfo.
La primera alusión histórica al atletismo se remonta al año 776 a. C. en Grecia, con una lista de los atletas triunfadores de una competencia. Dentro del atletismo hay distintas maneras de pruebas. Es decir, algo bastante complejo debido a que debido al atletismo surgieron varios deportes, ejemplificando: las carreras caminando (velocidad, media distancia, fondo, carreras con vallas, campo por medio, relevos…), los saltos (de longitud, de elevación, triple salto, salto con pértiga), los lanzamientos (peso, jabalina, martillo…), la marcha atlética, y las pruebas combinadas. Estas últimas además son conocidos como decatlón y, como su propio nombre sugiere, está formado de 10 pruebas: 3 de lanzamiento, 3 de saltos y 4 de carreras.
La disciplina ha sido desarrollándose durante los siglos, a partir de las primeras pruebas hasta su reglamentación. Los Juegos Olímpicos son el acontecimiento universal más prestigioso y observado por todo el mundo. Los Juegos Olímpicos se celebran cada 4 años a partir de 1896 y el atletismo es la disciplina más relevante en ellos. A partir de 1982, la Sociedad Universal de Federaciones de Atletismo (IAAF), que es el organismo responsable de la regulación de la disciplina, ha flexibilizado sus reglas, acabando con el lapso amateur de la disciplina. El primer Campeonato Mundial de Atletismo se organizó en 1983 y poseen sitio cada 2 años a partir de 1990.
La mayor parte de las competencias de atletismo se hacen en un estadio y se separan en campo y pista. Las competencias de pista (carreras y salto de vallas) se conducen a cabo en una pista de 400 metros, mientras tanto que las competencias de campo se efectúan en el espacio localizado en el centro de la pista.
Una competencia de atletismo necesita, por su alto número de pruebas, un material fundamental. Para las carreras (de 60 a 400 m) es necesario la existencia de tacos de salida, si es viable conectados con un sistema de control de salidas en falso. Permiten un más grande fomento y salidas sin deslizamientos. Además, los postes de partida deberán indicar las «calles» atribuidas a los atletas. Para aprobar las marcas, la IAAF necesita la existencia de un anemómetro para medir y registrar la rapidez del viento, y un sistema de cronometraje del todo automático a la centésima de segundo.
Para el salto de elevación y el salto con pértiga son elementales colchonetas de recepción y postes con sus aguantes que corresponden. Las barras tienen la posibilidad de ser de madera, metal o fibra de vidrio. Se tienen que montar continuamente tacos fijados a los montantes móviles de los saltadores. Los diversos tipos de recursos para arrojar —pesos, discos, martillos y jabalinas— deberán respetar estrictamente el peso y las magnitudes según con diferentes edades y sexos. El «testigo» usado en las carreras de relevos no tendrá que exceder de 50 gramos y 30 centímetros. Se tienen que emplear paneles para informar a los atletas y espectadores de las marcas alcanzadas.
La vestimenta clásica de un atleta está formado de un maillot, un short y zapatillas de carreras (clavos). Las utilizadas por un velocista no poseen talón ni arco sembrar, y cuentan con 9 crampones que no tienen que exceder los 9 mm de longitud, en caso de rapidez, la longitud varía dependiendo de la prueba en la cual se los va a utilizar.
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